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Palabras del Rector

La Universidad Finis Terrae comienza a recorrer su cuarta década de vida y, coincidentemente con el inicio de la nueva etapa, se ha abocado a una profunda reflexión de su ser: su ser universidad en todo el sentido de la palabra, y su ser universidad católica, con todo lo que ello implica. Ha sido un detenerse como comunidad para, a la luz del diagnóstico interno y la conciencia de las circunstancias externas, tomar decisiones y renovar nuestra vocación por la formación de los jóvenes y la creación de conocimiento, tal como se expresa en nuestra misión.

Siento satisfacción al presentar este Informe de autoevaluación institucional. Más allá de contener un diagnóstico de la realidad actual de nuestra Universidad y fijar desafíos concretos para los próximos años, es el reflejo de una comunidad que ha sabido afrontar la incertidumbre y el cambio constante, sin renunciar a los objetivos trazados de mejora continua y de excelencia en el cumplimiento de nuestras funciones. Creatividad, responsabilidad y, sobre todo, sentido de misión emergen como resultado de este proceso de autoevaluación.

En un contexto de estrechez financiera y de profunda transformación del marco legal que rige la educación superior, hemos podido cumplir casi a cabalidad con las metas propuestas el 2015. La Universidad Finis Terrae, en este período, ha crecido en cantidad y calidad de sus alumnos, de su cuerpo académico, en la instalación de procesos y la consolidación de estructuras, en una más formalizada vinculación con el medio y en la decisión clara de avanzar en la investigación como parte del proceso de complejización de nuestra Institución. Todo ello sin renunciar a nuestro sello de cercanía y excelencia en los procesos formativos, lo que nos permite tener la tranquilidad de estar cumpliendo la promesa que hacemos a cada estudiante que se incorpora a la Universidad.

Este ejercicio de autorreflexión participativa nos ayudó a avanzar en el desarrollo del Proyecto Universitario y a concretar la actualización del Modelo Formativo; además de sentar las bases para la próxima planificación estratégica 2020-2024, para la cual contamos ya con un Plan de Desarrollo y un Horizonte de largo plazo que nos irá marcando el camino futuro, ayudándonos en la toma de decisiones. Ha sido un importante paso la decisión de centrar nuestra mirada en seis ámbitos de desarrollo: Formación en pregrado, postgrado y educación continua; Investigación; Estudiantes y egresados; Vinculación con el medio; Capital humano y Sustentabilidad y recursos. Estos ámbitos de desarrollo son sostenidos e iluminados por dos ámbitos transversales: Identidad y comunidad, y Calidad. Ello nos permite tener un mapa claro respecto a nuestro desarrollo futuro.

Constatar esta realidad compleja que es la Universidad y que encuentra armónicamente una manera propia de interrelacionarse en sus funciones, estructuras y procesos, pero, sobretodo, que permite el encuentro entre personas, me mueve a agradecer a todos y a cada uno de los conforman esta comunidad. Lo que hoy somos es fruto de todos y nadie debe sentirse ajeno a los logros alcanzados. Muchos son los que han trabajado en la elaboración de este Informe, pero muchos más son los que llenan sus páginas con sus vidas; a todos ellos, muchas gracias por la entrega generosa en pos de avanzar en la misión común. Particularmente quisiera agradecer a nuestros académicos quienes día a día se entregan fielmente al cumplimiento de la labor formativa en nuestras salas de clases. La impronta que marcan en nuestros alumnos y egresados da cuenta de la calidad de personas que, gracias a Dios, tenemos en nuestras aulas. Sin ellos no tendríamos los buenos resultados de los que hoy nos podemos sentir satisfechos.

La manera en la que, como comunidad, asumimos la decisión institucional de adscribir, hace tres años, a la Política de Gratuidad es un signo claro de la asimilación de nuestra misión por parte de todos. Para nadie son desconocidas las complicaciones financieras que esta decisión ha traído consigo y, sin embargo, tenemos la certeza que ella nos ha permitido ser una mejor Universidad. Este 2019, casi la mitad de nuestros alumnos están beneficiados por la gratuidad y nos enorgullece el que estos jóvenes tengan una participación y rendimiento académico igual que el de sus demás compañeros. Estamos seguros de estar haciendo, no solo una contribución a la construcción de un país más justo y equitativo, sino sobre todo a cada uno de esos jóvenes que de otro modo no podrían haber continuado sus estudios.

La tarea cumplida es, sin duda, un incentivo importante para seguir trabajando por hacer realidad lo que nuestro lema resume tan claramente: vencer el mal con el bien. Pero el espíritu universitario se caracteriza por la constante insatisfacción de que siempre es posible hacer mejor las cosas y, por ello, al entrar en esta nueva década de nuestra historia, lo hacemos asumiendo compromisos importantes de desarrollo con gran confianza en que lo logrado hasta ahora nos abre las puertas de un futuro esperanzador. Ponemos en las manos de Dios el trabajo realizado y los anhelos futuros, agradeciéndole por su protección y confiando en que seguiremos contando con ella.

Cristian Nazer Astorga