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Académico Cristóbal Aguilera expuso en “Diálogos Constituyentes” organizados por la Asociación Chilena de Derecho Constitucional y la U. Autónoma de Chile

En su ponencia “La distinción entre lo público y lo privado como diferenciación fundamental del orden político”, el investigador de la Facultad de Derecho de la U. Finis Terrae abordó la disputa sobre el concepto de lo “público” en proceso constituyente.

Académico Cristóbal Aguilera expuso en “Diálogos Constituyentes” organizados por la Asociación Chilena de Derecho Constitucional y la U. Autónoma de Chile

“La discusión sobre la nueva Constitución, tanto antes como después de octubre de 2019, en buena medida dice relación con la disputa sobre el concepto de lo “público””, señaló el profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Finis Terrae, Cristóbal Aguilera, como premisa de su exposición, aclarando que ello sucede aún cuando la clase política no esté del todo consciente de esta disputa conceptual, como se desprende de su ausencia explícita en los debates actuales.

“Con todo, de modo más o menos intenso, es la cuestión sobre lo “público” lo que está detrás de los debates sobre la subsidiariedad, la solidaridad, el bien común, los derechos sociales, la regulación económica, la iniciativa privada, la propiedad privada, etcétera. Esto me parece todavía más claro en el caso de la discusión constitucional, pues la configuración de un orden social –cuyas bases jurídicas son determinadas precisamente por el texto constitucional– establece un ejercicio que se orienta a la determinación de lo “público””, explicó.

Citando la obra del profesor de Filosofía Política y de Historia del Pensamiento Político de la Universidad de Navarra, Alfredo Cruz Prados, quien señala que la distinción entre lo público y lo privado es la diferenciación fundamental de todo orden político, el académico explicó que dicha distinción opera sobre el hecho de “que habitamos en un espacio común, que los griegos antiguamente denominaron polis y que nosotros identificamos en su modo más perfecto, como Estado”, señalando que es debido a ello, que el fin de la comunidad política es el bien común.

Asimismo aclaró que ese espacio común no sólo lo configura el espacio físico, ya que “en una sociedad, los bienes más importantes –es decir los que posibilitan la vida social más perfecta– son bienes normalmente inmateriales como la justicia, la seguridad jurídica, la paz, las virtudes, los DD.HH, etcétera”. Es debido a esto que a juicio del académico, el resolver “el modo en que es posible articular estos bienes: cómo los distribuimos, cómo los poseemos, de qué modo participamos de ellos, en definitiva, cómo los compartimos en este espacio común” resulta fundamental en el contexto actual.

En su ponencia el académico explicó que la diferencia entre lo público y lo privado estaría dada por sus formas de compartir el espacio común que habitamos. “Es posible decir que un bien es público cuando el criterio en virtud del cual se goza, se beneficia o se accede a dicho bien, es el hecho de pertenecer al “pueblo”. Esto, entre otras cosas, se traduce en una cierta condición de accesibilidad de dichos bienes”.

El académico advirtió además, que en la actualidad casi todo el espectro político ha tendido a reducir lo público a “la mera distribución universal de bienes que satisfacen necesidades básicas, sobre todo bienes materiales”, lo cual terminaría “exaltando el carácter individual de la persona, precisamente porque esta no tendría mayores implicancias en lo público”.

“Es evidente que el liberalismo, al exaltar lo privado, al desvincular lo privado de la polis o de los asuntos públicos, ha terminado por distorsionar el concepto de lo público al punto de comprenderlo como “una mera falla del mercado”, es decir, como un defecto de lo privado. Esto ha llevado a mirar lo privado como el campo propio del habitar en una comunidad, llegando a valorar a la misma comunidad como algo meramente instrumental a lo privado”, advirtió.

Al finalizar, el académico planteó que junto a lo anterior, se debe comprender que “lo público no es únicamente lo propio del Estado, sino que lo propio de los ciudadanos que alcanzan sus metas y las realizan en cuanto ciudadanos. El intervencionismo estatal incluso puede atrofiar la conciencia ciudadana, pues sirve para justificar que lo privado siga siendo vivido con total independencia de la suerte que le quepa a la sociedad política a la que pertenece”, concluyó.


Publicado el:

Martes, 06 Octubre 2020