• Noticias Finis Terrae
    Noticias Finis Terrae Noticias Finis Terrae


El Libero | Columna del académico Cristóbal Aguilera: Nos estamos quedando sin salidas



Es más o menos claro que el acuerdo por la paz no tuvo efecto. Las manifestaciones continúan y el vandalismo sigue gobernando la calle. Cada día que pasa nos quedamos con menos adjetivos para describir la violencia y brutalidad de las protestas, incendios y saqueos. Esto hace que el segundo acuerdo, por una nueva Constitución, tenga pocas posibilidades: ¿alguien sinceramente cree que el cuadro social actual ofrece las condiciones mínimas para una discusión serena y razonada? Si alguien pensó (yo en algún momento lo hice) que este compromiso apaciguaría las aguas, se equivocó. No sirvió como válvula de escape. El orden público sigue igual de fragmentado que antes, o más; y el Gobierno continúa sin poder hacer frente al caos: es insólito (y agobiante) que lo único sustantivo del discurso de ayer del Presidente sea un llamado al Congreso a aprobar proyectos de ley. Mientras tanto, los autores del acuerdo se entrampan ahora en disquisiciones orientadas a asegurar sus cuotas de participación (poder).

El escenario, como cualquier espectador imparcial puede comprobarlo, es desalentador. Nos estamos quedando sin salidas posibles. ¿Debemos, entonces, echar un pie atrás al proceso constituyente? No creo. Esto traería un quiebre político que podría significar el comienzo de nuestro fin. Pero tampoco podemos hacer caso omiso a lo que está ocurriendo: si hay consenso en que la falta de legitimidad de los políticos pasa, entre otras cosas, por su desconexión con la ciudadanía, esta es una oportunidad para mostrar una actitud distinta y realista de parte de los mismos.

Cualquiera sea la vía que se elija, es urgente que la clase política comprenda que nuestro país se está yendo por el despeñadero y asuma, de un modo acorde a las circunstancias, una posición común cuyo objetivo principal sea recuperar el orden público. Ya no hay espacio para las críticas de que esto no se hace cargo de los problemas de fondo y que es la deliberación política, y no la fuerza (legítima), lo que debe primar. No es incompatible tratar las causas de una enfermedad sistémica con atacar los síntomas que terminan por destruir al organismo. Además, si efectivamente esperamos que la política continúe siendo una alternativa (y que la democracia siga respirando), entonces debemos generar las condiciones sociales mínimas para ello.

Lo anterior significa, por de pronto, dos cosas. Primero, cambiar el modo en que se está enfrentando la violencia callejera. Esto implica poner sobre la mesa todas las alternativas posibles, y ver en conjunto (haciendo política) aquella que sea más eficaz. A la vez, es indispensable que se termine el vergonzoso show que están haciendo algunos políticos que aún impulsan y defienden las movilizaciones pacíficas cuyo único efecto real es la normalización de la violencia. En segundo lugar, debemos poner un botón de pausa (no de suprimir) al proceso constituyente. Es insensato seguir con él en las circunstancias actuales, no solo porque no están las condiciones para que este se desenvuelva, sino porque urge abocarnos precisamente a crear esas condiciones. Solo así, por lo demás, será posible que cada parte pueda manifestar su posición legítima de cara a la discusión constitucional, sin coacción. No veo otro modo.

 

Artículo publicado en El Libero 


Publicado el:

Lunes, 02 Diciembre 2019


Publicado en:

Medios-Derecho Medios